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sábado, 23 de enero de 2016

Los bajistas se hinchan con el IBEX 35 y no capitulan

Los bajistas se hinchan con el IBEX 35 y no capitulan

Álvaro J. Medina
Apostar a la baja conlleva no pocos riesgos, más cuando el mercado se gira y comienza a subir con fuerza. Draghi ha enfriado sus ánimos, pero no capitulan y esperan más caídas.
El rebote en el IBEX 35 durante esta semana, sobre todo a partir del jueves, ha dejado alegrías para los inversores que han comprado en los mismos niveles correspondientes a los mínimos de 2013, pero también se han traducido en ganancias para los especuladores bajistas del mercado, aquellos que tratan de sacar beneficio en las caídas.
Los bajistas ganan dinero con el alquiler de acciones. Compran la acción, la venden inmediatamente al mercado, esperan a que baje para recomprarla a precios más reducidos y devolver la acción a su dueño con el pago de una comisión. Se embolsan la diferencia entre el precio de venta y el de compra.
Pennant Capital Management LLC es uno de los fondos que más tajada ha sacado del IBEX 35, pese al rebote. En Acerinox declaraba una posición bajista del 1,999% del capital en abril de 2014. El día 9 de ese mes Acerinox cerró en los 12,01 euros, un año y nueve meses después, el precio ha sufrido un desplome del 35%. En ese tiempo, Pennant Capital ha ido deshaciendo posiciones, hasta el 1,09% que tiene en la actualidad en posición bajista, según los registros de la CNMV. La última posición emitida en este valor corresponde a este mismo viernes, y llevaba sin ponerse bajista desde el pasado 19 de enero.
Sin salir de este valor, Marshall Wace LLP ha declarado tener un 0,63% frente al 0,71% que registró en noviembre de 2015, cuando el valor de la acción era de 10,09 euros. Marshall ha sacado tajada también del desplome de la compañía, al obtener una ganancia potencial del 23% en tan solo dos meses, tiempo en el que el IBEX 35 ha sufrido un severo correctivo. El fondo especializado en posiciones bajistas tiene aún un 0,63% del capital de Acerinox presionando a la baja, pero ha llegado a tener más de un 1%.
Otro de los fondos bajistas es Millennium International Management LP, que ha pasado de tener un 0,52% del capital a la baja en octubre de 2015 a un 0,6% en enero de 2016. La posición da sus frutos hasta el momento, con una ganancia potencial de casi el 25%, ya que la acción cotizaba en los 10,045 euros entonces.
Point72 Asia (Singapore) Pte. Ltd es el cuarto fondo en liza. Ha pasado de tener el 0,64% registrado en octubre al 0,47% en enero. Las ganacias potenciales con la especulación en Acerinox sonmenores que los otros dos fondos precedentes, ya que a pesar de posicionarse antes que Marshall y Millenium, lo hizo a un precio inferior, a 9,698 euros por acción. Aún así, cogieron un 20% de ganancia potencial.
Como no es de extrañar para los conocedores del mercado bajista, Marshall Wace repite posiciones bajistas en Banco Popular, seriamente castigado en Bolsa desde enero. El fondo ha pasado del 1,08% al 1,12%, incrementando la presión por la entidad financiera dirigida por Ángel Ron. Es de hecho, la posición más elevada desde el 21de octubre de 2010, cuando la cotizaba a un precio de 3,67 euros por título. Ahora cierra en los 2,408 euros, es decir, una caída de casi el 35%. Aún así, Marshall Wace incrementa la posición bajista, por lo que espera continuar sacando tajada.
Por su parte, AQR Capital inició su andadura a la baja con Popular en los 3,326 euros, por lo que registra unas ganancias potenciales del 27%. El fondo ha incrementado su posición bajista hasta el 1% del capital.
Odey Asset Management LLP posee a la baja el 0,77% del capital de Popular, valor en el que se puso bajista en enero de 2015, cuando declaró el 0,58%. Tras un año, ha ido subiendo y bajando su apuesta desde aquellos 4,079 euros. Así, obtiene una ganancia potencial del 40%.
Sacyr, por otro lado, centra la atención también de los bajistas. En total hay un 4,28% del capital en manos de inversores bajistas. La historia vuelve a repetirse con Marshall Wace LLP, con un 1,38%, la mayor posición de los cuatro fondos que tienen posición. TT International tiene un 1,04%, mientras que Oxford Asset Management registra un 1,23%. Legg Mason se incorpora por primera vez en Sacyresperando a que baje, tiene un 0,63%.
TT Internationational cerró toda posición en enero de 2014, y no ha sido hasta mediados de este pasado mes de diciembre cuando ha vuelto a posicionarse a la baja, al registrar un 0,62%, posición que un mes después duplica. El precio de la compañía presidida por Manuel Manrique cotizaba entonces en los 2,075 euros, frente a los 1,536 euros de este pasado viernes. La ganancia potencial es del 25%. Oxford, por su parte, esperaba caídas desde mediados de septiembre de 2015, al registrar una posición corta del 0,51% del capital. Ahora tiene un 1,23%.
OHL, del Villar Mir, también ha tenido que pasar por la purga de los bajistas. Como excepción,Marshall Wace no se encuentra en los fondos especuladores con posiciones cortas, pero sí  Oxford Asset Management, con un 0,82%, y Man Investments Ltd, con un 0,6%.

viernes, 22 de enero de 2016

Los bajistas agravan la caída del Ibex y se hacen de oro con un puñado de valores

En mínimo los inversores que creen que la tendencia será alcista los próximos meses

Los bajistas agravan la caída del Ibex y se hacen de oro con un puñado de valores

El sector energético en general sigue a resguardo de los hedge salvo excepciones
Sede de Gamesa
Sede de Gamesa
Los especuladores bajistas vuelven a pisar fuerte en los mercados tras el aciago arranque de año y el desagradable regusto que había dejado el cierre del ejercicio anterior. Los hedge vuelven a buscar presas sin disimulo en el mercado de valores español. Retornan a valores que se habían sacudido esa lacra en los últimos meses, como Gamesa, y agitan con fuerza su presencia en otros que no habían conseguido zafarse del todo de ellos. En este último caso encontramos a Sacyr, por ejemplo.
La cons­truc­tora que pre­side Manuel Manrique ha visto como en enero las po­si­ciones cortas o ba­jistas han subido hasta su­perar por pri­mera vez el nivel del 6% del ca­pi­tal. Además, los tí­tulos pres­tados han re­ba­sado el nivel de los 100 mi­llo­nes, con un subida del 6% en las diez pri­meras se­siones del ejer­cicio bur­sátil 2016.
Al mismo tiempo, de forma pa­ra­dó­jica, el gran ac­tivo de Sacyr, Repsol, ha visto en los úl­timos días como, pese al des­plome del pe­tró­leo, se aflo­jaba algo la pre­sión de los cor­tos. De ate­sorar casi el 4% des­pués del ve­rano ahora bajan su po­si­ción en el ca­pital hasta el en­torno del 2,3%.
Amadeus, una de las grandes del Ibex, ve tam­bién como el acoso de ba­jistas sube hasta el en­torno del 3%. En Abertis, la pre­sencia es mucho me­nor, pero tam­bién crece en este arranque del año. Gamesa, valor es­trella estos dos úl­timos años por su subida en ver­ti­cal, es otro de los ob­je­tivos re­des­cu­biertos por los cor­tos, que de los ni­veles del 1,3% que ate­so­raban en oc­tubre de 2015 pasan en el primer mes del año en curso a con­trolar el 2,6%, en pa­ra­lelo a la pér­dida de fuelle del va­lor. Son ni­veles no vistos desde me­diados de oc­tubre de 2012. Entonces los cortos re­pre­sen­taban el 3,39%.
Y tam­bién en el sector ener­gé­tico, que en ge­neral sigue a res­guardo de los hedge salvo al­gunas ex­cep­cio­nes, Enagás, pen­diente de si un even­tual cambio de go­bierno puede mo­di­ficar su es­table marco re­gu­la­to­rio, sufre un salto cua­li­ta­tivo im­por­tante de estos in­ver­so­res. De poco más del 0,4% re­gis­trado en no­viem­bre, salta al 1,3% en los pri­meros días de este año.
También sufre el azote es­pe­cu­la­tivo la pri­mera Socimi del Ibex, Merlin, que pasa del 1,8% de cortos del pa­sado otoño al 2,7% en su ca­pital ahora. AENA, otro de los grandes triun­fa­dores al­cistas de 2015, siente en sus carnes una li­gera pre­sión de los hedge, que de­claran el 1% tras ni­veles es­ta­bles del 0,7% desde el inicio del otoño. Mención aparte me­rece téc­nicas Reunidas, que pa­dece las cotas más altas de pre­sión ba­jista del se­lec­tivo. Nada menos que algo más del 10%, muy por en­cima de los ni­veles del pa­sado otoño, cuando la po­si­ción corta con­junta ron­daba el 7%. La si­tua­ción ha me­jo­rado li­ge­ra­mente res­pecto a los ni­veles su­pe­riores al 11% con­ta­bi­li­zado a final de año.
En ge­ne­ral, esta ra­dio­grafía de los va­lores del Ibex so­me­tida al azote es­pe­cu­la­tivo es un mo­saico que re­fleja un sen­ti­miento ge­neral del mer­cado, en España y fuera de ella. Los mer­cados mues­tran que el por­cen­taje de in­ver­sores que creen que la ten­dencia será al­cista du­rante los pró­ximos seis meses se en­cuentra en mí­nimos a ni­veles si­mi­lares a los que hubo en el gran ajuste del mer­cado que se pro­dujo entre 2008-2009.
Así lo re­fleja el ín­dice AAII US Investor Sentiment, que sin em­bargo a di­fe­rencia de aquel en­ton­ces, re­fleja que el nú­mero de ba­jistas está au­men­tando pero aún está lejos de los ni­veles que se al­can­zaron en 2008 y 2009, según re­vela Gurusblog.
De media los al­cistas han re­pre­sen­tado un 38% de los en­cues­tados y los ba­jistas un 30%. El resto ven el mer­cado de forma neu­tral.

miércoles, 23 de abril de 2014

http://www.idealista.com/news/finanzas-personales/fiscalidad/2014/04/04/727329-campana-de-la-renta-2013-todas-las-claves-para-hacer-tu-declaracion?xts=352991&xtor=EPR-72-[declaracion-renta-2013]-20140421-[link]-[]-[]

viernes, 21 de febrero de 2014

Fiscalidad Renta Variable año 2013

Qué es... La fiscalidad de la renta variable

La venta de acciones es considerada en el Impuesto de la Renta como una variación patrimonial (ganancia o pérdida), que tributa en función del plazo que transcurre con respecto a su adquisición. Existe un régimen para compensar plusvalías con minusvalías.
Las acciones bursátiles tienen la consideración de «ganancias y pérdidas patrimoniales» a efectos de la Ley del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Es decir, se trata de «las variaciones en el valor del patrimonio del contribuyente que se pongan de manifiesto con ocasión de cualquier alteración en la composición de aquél». Sin embargo, la propia normativa incluye una serie de especificaciones que el accionista debe tener en cuenta a la hora de declarar estos títulos cuando liquide el impuesto.

Desde el año 2012, el gravamen que se aplica a este tipo de rendimientos en el territorio común (excepto País Vasco y Navarra) se encuentra estructurado en tres tipos: el 21%, cuando se trate de rendimientos que no superen los 6.000 euros anuales; el 25%, para la diferencia de los rendimientos que se encuentre entre los 6.001 y los 24.000 euros anuales; y el 27%, para las cantidades que superen los 24.000 euros al año.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, desde el pasado 1 de enero, los rendimientos de productos como las acciones que se pongan de manifiesto en menos de un año, es decir, que entre la fecha de adquisición y la de venta no hayan transcurrido más de 12 meses, a esos rendimientos se les aplicará el gravamen de la base general, y no el del ahorro. Así, tributarían al tipo marginal del contribuyente (el que se le aplica según sus ingresos, y que puede llegar al 56 por ciento en algunos casos, según la Comunidad Autónoma).

Valor de adquisición y venta
Sin embargo, los títulos bursátiles son unos activos que se caracterizan precisamente por la variación en el valor, y no por ofrecer un rendimiento concreto, como puede ocurrir en otros activos, como los depósitos. Por ello, el accionista debe tener en cuenta el régimen de ganancias y pérdidas patrimoniales que regula la tributación de las acciones en el momento en que se vendan. El importe de esas ganancias o pérdidas consiste en la diferencia entre los valores de adquisición y transmisión de las propias acciones. Esto es, el valor de compra de los títulos bursátiles con respecto al valor de venta. 
Hay que tener en cuenta que a la hora de liquidar el IRPF no se tienen en cuenta las plusvalías latentes, sino sólo y exclusivamente las materializadas. Es decir, que si unas acciones acumulan importantes revalorizaciones desde el momento de su compra, pero el titular no las ha vendido, a esas acciones no se les aplicará el gravamen correspondiente hasta que el accionista no se deshaga efectivamente de ellas.
Para evitar problemas con Hacienda, el inversor debe tener en cuenta que el valor de adquisición de sus acciones está formado por la suma del importe real por el que dicha adquisición se hubiera efectuado; y por el coste de las inversiones y mejoras efectuadas en los bienes adquiridos y los gastos y tributos inherentes a la adquisición, excluidos los intereses, que hubieran sido satisfechos por el accionista.

Cuatro años para compensar
Cuando un accionista vende sus títulos bursátiles no siempre tiene por qué hacerlo con ganancias patrimoniales (plusvalías), sino que también puede haber obtenido pérdidas (minusvalías) en el momento de la venta de esos activos. Para este tipo de casos, la legislación también concede un régimen especial de compensación de rentas. El objetivo es que el contribuyente pueda compensar las ganancias obtenidas de unos activos con las pérdidas de otros. Así, su factura fiscal no tiene por qué ser tan elevada.

Como regla general, si el resultado de la integración y compensación de rentas dentro de la base del ahorro arrojase saldo negativo (es decir, que las minusvalías sean mayores que las plusvalías), su importe se podrá compensar con el importe positivo de las ganancias patrimoniales que se pongan de manifiesto durante los cuatro años siguientes.Estas compensaciones deben efectuarse en la cuantía máxima que permita cada uno de los ejercicios siguientes y sin que puedan practicarse fuera del plazo mediante la acumulación a rentas negativas de ejercicios posteriores.

Obligaciones convertibles
En cuanto a la tributación de otros activos de renta variable, como son las obligaciones convertibles, una operación de conversión de bonos en acciones daría lugar a un rendimiento de capital mobiliario por el importe de la diferencia entre el valor obtenido en esta operación de conversión y el valor de adquisición o suscripción. A este respecto, como valor de canje o conversión se tomaría el que corresponda a los valores que se reciban. También se incorporaría a la base del ahorro, con los tipos del 21 al 27 por ciento, según corresponda. En este caso, también es aplicable el régimen de compensación de ganancias y pérdidas patrimoniales. Si existe una venta de las acciones recibidas, la fecha de adquisición a tener en cuenta será la fecha de la conversión, ya que es en ese momento cuando se adquieren las acciones y no antes, y el valor de adquisición sería el valor de conversión.

Los dividendosLos dividendos que periódicamente reciben los accionistas de sus empresas también deben tributar en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, aunque gozan de un régimen especial con respecto a otros activos, como las acciones. Estas remuneraciones se encuentran dentro de la base del ahorro y tributan como rendimientos del capital mobiliario. Esto es, como los depósitos, las cuentas corrientes y otros activos similares. Por tanto, el gravamen que se les aplica es del 21%, 25% o 27%, dependiendo del importe anual que tenga cada contribuyente en el conjunto de su base del ahorro al liquidar el IRPF. 
Sin embargo, a las partidas percibidas por dividendos se les aplica una exención tributaria de 1.500 euros. Es decir, para los primeros 1.500 euros que el accionista reciba anualmente de su compañía, no se tendrán en cuenta a la hora de calcular el importe total de la base del ahorro.
En el caso del «scrip dividend», los inversores que reciben derechos de suscripción de acciones en vez de dinero en efectivo cuentan con una ventaja fiscal que se materializa en el diferimiento de la tributación de los rendimientos percibidos hasta la fecha en que se deshaga la posición en acciones que han generado la opción de recibir tales derechos.


Leer más:  Qué es... La fiscalidad de la renta variable  http://www.finanzas.com/aula-accionista/20131213/fiscalidad-renta-variable-2561760.html#VwZ1tvwnDDaLBx24
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viernes, 24 de enero de 2014

Los pecados capitales de la inversión

Los pecados capitales de la inversión
 
Carlos Montero
 Viernes, 24 de Enero del 2014 - 20:00:00
 
El otro día, leyendo algunos libros y artículos sobre estrategias y filosofías de inversión, me topé con una breve pero interesante relación, de los típicos errores que comenten los inversores en bolsa. Me llamó especialmente la atención por dos motivos: Uno porque en mi vida profesional he cometido todos y cada uno de los errores señalados, y el segundo porque ha sido elaborada por John Locke de SMB, empresa que da unos excepcionales cursos de inversión en EE.UU.

Les detallo los típicos errores de inversión, con comentarios sobre mis propias experiencias:

1. Falta de dirección. Los traders a menudo no logran establecer metas claras, ni crear planes para lograr esos objetivos. Cuando los inversores no pueden desarrollar planes de negocios y comerciales completos antes de entrar en el mercado, se están preparando para el fracaso.

Mi experiencia: La inversión real, tanto de profesionales como de particulares, se basa más en las intuiciones de lo que la gente cree. He visto a multitud de compañeros tomar fuertes posiciones en un valor por un rumor, o una noticia coyuntural, a la espera que esos hechos llevaran el título al alza, pero sin el conocimiento necesario de la situación de la compañía. Una vez que el rumor ha desaparecido, o la noticia no tuvo el efecto deseado, se encontraban con una posición que no sabían cómo manejar.

2. Impaciencia. Esto ocurre cuando los inversores tratan de lograr mucho en poco tiempo, o esperan obtener resultados mucho más rápido de lo que es realmente posible. Esto crea una situación en la que es probable que se sientan frustrados y se desvían de su plan inicial.

Mi experiencia: Este es un error muy común. Un análisis puede estar bien hecho y haber detectado una infravaloración subyacente en una compañía. Ahora bien, el mercado puede mantener esa infravaloración durante un largo periodo de tiempo. Este hecho que a todo gestor nos parece obvio cuando no tenemos posición en ese valor, no lo es tanto cuando estamos comprados. Entonces empezamos a preguntarnos, ¿por qué la acción no sube? ¿Habrá algo más que desconozca? ¿Estará mi análisis mal hecho? Si la infravaloración no se corrige, la posibilidad de que vendamos antes de tiempo, abandonando nuestros planes iniciales, es elevada.

3. La codicia. Cuando los inversores se preocupan demasiado por hacer un montón de dinero en un corto período de tiempo, el fracaso está a la vuelta de la esquina.

Mi experiencia: Me ha pasado y lo he visto en mis compañeros muchas veces, que posiciones en principio ganadoras, abiertas con una estrategia operativa acertada, y en la que el valor se ha movido en la línea de nuestras previsiones, finalmente terminaron en pérdidas al ampliar nuestros objetivos iniciales.

El planteamiento es el mismo que en el segundo punto. Si acierto una entrada y se alcanza nuestro objetivo de venta muy rápido, podría pensar: ¿El mercado sabrá algo que yo no? ¿Si ha subido tan rápido es que aún le queda mucho potencial al alza? ¿Habré infravalorado a la compañía?...el resultado en muchas ocasiones es que ante una vuelta bajista del precio de la acción, por cualquier corrección normal, nos apresuremos a vender, probablemente por debajo de nuestro precio objetivo inicial.

4. La adopción de medidas sin pensarlo bien primero. Todas las entradas, modificaciones y salidas, se deben planificar cuidadosamente de antemano. Introducir, modificar y salir de las posiciones aleatoriamente, sobre la base de los pensamientos emocionales del momento, crea grandes pérdidas.

5. Indecisión. Un inversor que sea incapaz de tomar decisiones importantes en momentos de dificultad, es peligroso para sí mismo. Todas las decisiones importantes deberían ser fijadas en el plan operativo. En el caso de que los planteamientos fueran erróneos, y no se sabe que hacer, la mejor decisión es salir de la posición.

Mi experiencia: He vivido muchos momentos de pánico del mercado, y puedo asegurarles que hasta los gestores más templados, aquellos que diariamente destilan una seguridad en sí mismos algo incómoda, pueden caer en shock y quedarse paralizados sin saber cómo actuar. Los que trabajan mejor bajo presión suelen ser a la larga los inversores más exitosos.

6. Difusión de esfuerzo. Los inversores que hacen demasiadas operaciones van a perder oportunidades y señales de mercado que son obvias para un operador que se centra en un número limitado de tareas.

Mi experiencia: La diversificación es un hecho controvertido actualmente. De forma excesiva es contraproducente ya que dispersa los esfuerzos. Es preferible tener una cartera modestamente diversificada, en la que el conocimiento sobre los activos que la compongan sea profundo, así como de aquellos factores que pueden afectar a sus precios.